Clonar Mascotas: ¿Realidad o Fantasía?

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La clonación es una realidad y es más popular de lo que se cree, no sólo en el campo de la ciencia, sino también en el ámbito doméstico.

La prueba de esto fue la noticia de que la actriz, cantante y compositora Barbra Streisand (75) contó en una entrevista a la revista Variety que dos de las tres mascotas que tiene, Miss Violet y Miss Scarlett, son clonaciones de su perra Samantha.

“Después de 14 años juntas, sólo quería mantenerla conmigo de alguna manera. Además, no pude encontrar otro Coton de pelo rizado como ella”, le contó al medio estadounidense.

La emblemática actriz ya había pensado en la posibilidad de clonar a Sammie cuando estaba con vida, por eso, tomó muestras de células de la boca y el estómago –es un procedimiento realizado por veterinarios con anestesia local y se dice que es la mejor opción para clonar– y las almacenó para poder hacer el procedimiento en un futuro. Y una vez que su perra falleció, a los 14 años, Barbra no dudó y se contactó con la empresa para confirmar que quería usar el material genético que había conservado.

La clonación de mascota gana adeptos en Hollywood

NUEVA MODA. “Cuando su perro haya muerto, siga estos pasos para clonar a su mascota: envuelva el cuerpo en toallas húmedas y colóquelo en el frigorífico para conservarlo frío. Tenga en cuenta que tiene aproximadamente cinco días para extraer de forma segura las células vivas”, rezan las instrucciones de la página web de la compañía Sooam Biotech Research Foundation (en.sooam.com), de Corea del Sur, especializada en clonación de mascotas.

Y aunque el texto parece sacado de una película de ciencia ficción, este es el protocolo que tienen que seguir las personas que deciden “duplicar la información genética” con la idea de poder recuperar a sus animales favoritos.

Pero no es exactamente así: “Genéticamente es idéntico, pero no es el mismo individuo. Sus genes son los mismos, pero la influencia que tiene el ambiente sobre su ADN nunca va a ser igual; el resultado será parecido, una réplica genética, pero nunca la misma mascota”, asegura Nicolás Mucci, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que depende del Ministerio de Agroindustria de la República Argentina.

Lo cierto es que hay varias compañías dedicadas a este rubro, que cada vez tiene más adeptos, y una de ellas es la estadounidense ViaGen Pets, que ya clonó alrededor de 100 gatos y perros, y cobra hasta 50 mil dólares por animal y 1.600 dólares por conservar los genes de las mascotas. La anteriormente mencionada Sooam Biotech Research Foundation de Seúl es otra especialista en mascotas clonadas, y los números la avalan: ya lleva 800 mascotas duplicadas y cobra 100 mil dólares por cada una.

CLONAR EN ARGENTINA. En nuestro país, el primer caso fue en 2016, cuando una familia porteña clonó a su perro Anthony y lo hizo a través de BIOCAN, la empresa que tiene los derechos en Latinoamérica de la compañía surcoreana y la única que se encarga de facilitar la clonación de perros.

¿Cómo es este procedimiento? Se le quitan todos los cromosomas al óvulo y se lo carga de la información genética sacada de una célula del animal que se quiere clonar. Después, se implanta en una madre donante y nace el clon. Por eso, el investigador del INTA asegura que “un animal clonado es un animal como cualquier otro”.

En nuestro país, las razones más importantes por las que diferentes laboratorios trabajan en la clonación de individuos son la deportiva y para la generación de animales transgénicos: se puede tomar una muestra de células de un animal, se le modifica su ADN, se le agregan o sacan genes, y esa célula después es utilizada para clonar un individuo.

Cada país tiene sus leyes en cuanto a los límites y barreras de esta actividad científica, que a pesar de lo que creemos, está lejos de ser poco común. Lejos de lo puramente científico, la noticia de los clones de Barbra Straisand, Miss Violet y Miss Scarlett, no cayó bien en diferentes grupos de defensa de los animales, “ya que se puede optar por adoptar perros que están en espera de una familia responsable”. Lo cierto es que la realidad ha superado a la ficción y la ciencia permite jugar con la fantasía de volver a recuperar a esa mascota tan querida.

EL EQUIPO DE LOS CLONES. Cuartetera es una de las mejores yeguas que tiene el conocido polista Adolfo Cambiasso, jugador de La Dolfina. Tan buena es, que ya se reprodujeron 14 clones de ella y todos juegan para este equipo.

“Cuando tenés un individuo de alto mérito genético, querés tener crías. Pero los hijos del animal solo te permiten un 50 % de garantía de que sea bueno, por eso se clona, para tener el 100 % del componente genético, y si le das el mismo ambiente, va a ser casi idéntica”, explica Nicolás Muccio.

Y eso quedó demostrado –más allá de lo admirados que estaban los entrenadores e integrantes del equipo porque los clones de Cuartetera tenían idénticas aptitudes físicas y hasta los mismos miedos que la original– porque La Dolfina, con los clones de Cuartetera, siguió ganando torneos. Además, los clones siguen siendo premiados como las mejores yeguas del torneo. Al día de hoy, Cambiasso ya clonó a seis de sus animales favoritos.

Autor: Candela Urta (curta@atlantida.com.ar)

 

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