Crece el número de personas que se oponen a vacunar a sus animales por un miedo injustificado a enfermedades como el autismo

Desde el inicio de la vacunación han existido grupos más o menos organizados en contra de esta práctica. Un polémico artículo publicado en 1998 en The Lancet establecía un hipotético vínculo entre la vacuna de la triple vírica y el autismo, asegurando que el remedio aumentaba la posibilidad de padecer este trastorno. Esto llamó la atención de los más escépticos, que utilizaron este argumento para iniciar un movimiento antivacunas.

Un estudio publicado el pasado mes de marzo en la revista especializada Annals of Internal Medicine desmentía esta hipótesis, como ya lo habían hecho otros trabajos anteriormente. En concreto, los autores de esta investigación concluían que la vacuna de la rubeola, la varicela y el sarampión –más conocida como triple vírica- no provocaba autismo, pues no observaron ninguna diferenci a entre los niños autistas vacunados y los que no lo estaban de entre todo el grupo del que se sirvieron para elaborar su trabajo.

A juicio de quienes están a favor de las vacunas, entre los que figuran la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Asociación Médica Americana, los que no lo están tienen todo el derecho a no vacunarse, pero deben saber que esto puede poner en riesgo a terceros, ya que su decisión puede hacer resurgir enfermedades erradicadas a día de hoy gracias a las vacunas.

Precisamente por este motivo, la OMS ha incluido este año los movimientos antivacunas en su 'Top 10' de amenazas para la salud mundial. Y es que, a modo de ejemplo, el número de casos de sarampión en el mundo –una enfermedad que estaba casi erradicada en muchos enclaves- ha aumentado un 30%.

Pero esto no es todo, pues los veterinarios también han empezado a sentir la presión de los movimientos antivacunas. Aseguran que cada vez son más los propietarios de mascotas que llegan a sus consultas pidiéndoles que no las vacunen, ya que esto podría causarles autismo.

Algunos veterinarios se oponen a esta decisión porque, por el momento, no ha sido probado científicamente que el autismo pueda afectar también a gatos, perros u otras mascotas. No obstante, la mayor preocupación de los veterinarios no atañe ni a perros ni a gatos, sino a los caballos.

¿El motivo? Algunos propietarios se niegan a vacunarlos del virus Hendra, que provoca una enfermedad respiratoria capaz de matar tanto a los équidos como a los humanos. El primer brote de esta enfermedad se detectó en Brisbane (Australia) en 1994 y causó la muerte de 13 caballos y uno de sus entrenadores. Desde entonces, se han reportado casos de Hendra cada año.

Lo de no vacunar a las mascotas se está poniendo de moda, sobre todo, en lugares como Australia o Estados Unidos, donde por ejemplo en Nueva York las autoridades sanitarias ya han advertido de la escasa inmunización de los perros. Asimismo, Europa también está preocupada por el crecimiento de los movimientos antivacunas.

De hecho, hace tan solo unos días el Parlamento Europeo alertaba de los riesgos que conllevan para la sanidad pública las menores tasas de vacunación. Y es que, de forma parecida a lo ocurrido en otros lugares, en la Unión Europea en 2017 se triplicaron los casos de sarampión respecto al año anterior: 14.451 casos en comparación con 4.643.

Autor: La vanguardia

Fuente: All Extruded

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